Por Manel Barriere Figueroa
El pasado jueves 11 de junio, a las 19.30 de la tarde, se presentó en Madrid el libro de Joan Marimón "EL MONTAJE CINEMATOGRÁFICO. DEL GUION A
LA PANTALLA". Tuve el honor y el privilegio de introducir brevemente el acto, en la
librería-galería Swinton & Grant y ante un público selecto de profesionales del cine en general y del montaje en particular. Montadores y montadoras de dilatada trayectoria como Ivan Aledo, Julia Juániz, Irene Blecua, Teresa Font o Cristina Otero, asistieron y contribuyeron a un evento que el autor del libro planteó como un espacio abierto a la visibilización del trabajo que los montadores desarrollan día a día desde la intimidad de su estudio.
"Si el arte es la mejor actividad a la que puede dedicarse una persona y el cine la más completa de las artes, el montaje es sin duda el mejor oficio que existe". Esta tajante afirmación dio pie a que cada uno de los profesionales del montaje fueramos llamados al escenario, en escrupuloso orden alfabético, para responder a las preguntas de Joan Marimon sobre nuestra profesión y nuestra forma de entenderla.
Cabe decir que fue un placer escuchar interesantes reflexiones de gente tan diversa y a la vez con tanta experiencia acumulada, pero por encima de todo, quedó la sensación de que no habíamos llegado ni siquiera a rascar la superficie de un mundo complejo y a la vez ninguneado, oculto detrás de un artefacto industrial y publicitario de dimensiones colosales com es el mundo del cine. El montaje, como el audiovisual, está inmerso desde hace unos años en un proceso de transformación y reconversión que afecta profundamente los aspectos fundamentales de su práctica, tanto a nivel artístico como a nivel laboral o económico, y los montadores y montadoras seguimos encerrados en nuestro estudio, aislados los unos de los otros, esperando que vengan tiempos mejores como el que espera que le traigan el material de rodaje para empezar a montar.
Personalmente me hubiera gustado convertir ese breve encuentro en un debate más profundo. Me hubiera gustado compartir experiencias y contrastar opiniones con mis colegas ahí presentes, y con muchos otros que no lo estaban. Me hubiera gustado, y me gustaría, que saliéramos del estudio y creáramos uno de esos espacios de encuentro, reflexión, debate y visibilización que tan necesarios son en épocas de cambio como la que vivimos. Al fin y al cabo, el montaje es el mejor oficio que existe. ¿O no?
